Inicia la novena a "María de la Santa Fe", por las intenciones dadas por la Virgen durante todos estos años.”, finalizando el 
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Durante el último día del mes, hasta el 7 inclusive, es a las 16:00 HS (Horario Invierno) y los días 8 a las 16:00 HS.

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Mensaje, 2 de Julio, 2009

Dice la Santísima Virgen:

Hijos míos: Benditos y amados hijos míos, debéis estar fuertes, debéis tener fortaleza en vuestro corazón y en vuestro espíritu; todo lo que veis, todo lo que sucede en el mundo, ésta Madre lo fue anunciando ¡hace tanto tiempo, hace tantos años! y debéis recordar pequeños hijitos mío, mis palabras de Madre, mis mensajes, cada uno de mis mensajes y de mis advertencias.
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Vosotros debéis transmitir a vuestros hermanos la esperanza, la confianza, la entrega total al Señor y no desbarrancaros donde tanta almas se desbarrancan hoy en la desesperación, en la angustia, en el temor, en la oscuridad.
Hijitos míos, recordad mis palabras, meditadlas profundamente y a cada momento y en cada situación grata, en cada situación no grata recordad mis palabras .Os voy a enseñar y a mostrar el camino, os vengo a señalar el camino, a vosotros y a esos hijos que no han podido llegar, y a todas esas almas que se sumarán a esta Santa Obra.
Vengo a señalar el camino, vosotros debéis transmitir a vuestros hermanos mis palabras y decir: la Madre los acompaña, que esta Madre os va guiando y que nadie debe temer al mundo, sino que todos debéis refugiaros en el Corazón del Señor, que todos debéis refugiaros en el Corazón de Dios; en todo momento y en toda necesidad ¡Pedid! y se os dará, a su debido tiempo en su justo momento y cuando Dios Nuestro Señor, lo crea justo.
Hijitos si las tormentas del mundo no deben abatiros, ni vuestro corazón, ni vuestro espíritu, las tormentas no deben haceros dudar nunca de Mi Presencia. ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás!……………………………………………………………………………………………………………….
Vosotros entonces rezad, rezad todos los días el Santo Rosario, rezad hijitos míos, porque tenéis un arma poderosa en vuestras manos. Rezad en la angustia, rezad en la desesperación, rezad en la alegría, pero fundamentalmente permaneced fuertes, como siempre os lo pido; fuertes, valerosos y jamás temerosos porque aquellas almas y aquellos corazones temerosos, no son dignos de estar en esta Santa Obra.
Tenéis que poner vuestro corazón totalmente en las manos de ésta Madre, totalmente en Mi Corazón Inmaculado, para que ésta Madre os pueda transformar, para que esta Madre os pueda blanquear y presentar ante Cristo Jesús, Mi Hijo Amadísimo; os vengo a enseñar a vosotros, pequeños hijitos míos, os vengo a enseñar el camino, para que no os arrastre el mundo, para que no os dominen las pasiones, para que no os dominen los vicios.
Cuidad hijitos míos vuestra salud, cuidaos hijitos míos de todo lo oscuro y permaneced en la luz y cada cirio bendito que lleváis y encendéis cada domingo, os haga recodáis mis palabras, mis enseñanzas, Mi Presencia.
Estaré con vosotros siempre, aunque no me escuchéis, estaré con vosotros siempre, dándoos fuerza y mostrándoos signos de Mi Presencia; Mis imágenes en el mundo lloran, mis imágenes derraman tantas lágrimas y hasta lágrimas de sangre por la humanidad rebelde, sorda y ciega que se niega a escuchar al Señor; que se enloquece en los vicios y en el pecado, que busca constantemente el mal, hace el mal y siembra el mal desde el corazón. Vosotros debéis sembrar el bien, la unidad, la caridad, la esperanza y la confianza y serenar vuestro espíritu, vuestro corazón, vuestra mente; debéis meditar Mis Palabras y relajar totalmente el corazón y el espíritu.
Veis cuántas técnicas falsas, engañosas y de Satanás os muestran hoy, diciéndoos que son buenas para el alma, para el espíritu y son redes de Satanás para llevarse más almas al infierno, más almas al fuego eterno. Muchos hoy niegan el infierno, muchos hoy niegan la presencia del adversario, muchos hoy niegan la presencia del mal, pero el infierno existe, Satanás existe, el mal existe, y entonces ¿ por qué tantas almas hoy niegan esta realidad? incluso almas consagradas, Mis propios hijos predilectos, hijos de Mi Inmaculado Corazón, y aquel hijo predilecto que no escuche Mi Palabra y que se ponga en Mi Camino, Dios mismo intervendrá para hacer justicia y para llevar a cabo y adelante Su Obra Santa y Bendita en esta tierra, en esta tierra santa, en esta tierra de bendición, en esta tierra de paz que hoy está sembrada de tanta maldad y de tanto odio pero que pronto y en su justo momento y en el día dispuesto por Dios verá la luz, verá la paz, verá la misericordia.
¡Os hablo pequeños hijitos míos, como nunca os he hablado! os hablo porque os amo porque soy Madre y quiero que todos lleguéis al Reino de los Cielos, que todas las almas lleguen a la salvación y a la vida eterna, pero muchas se escapan de mi lado, huyen de mi lado por seguir el camino fácil, por seguir el camino sinuoso, por seguir el camino que conduce a la perdición y al fuego eterno. Os amo pequeños hijitos míos, aquí tenéis a la Madre, nunca lo dudéis, jamás lo dudéis y transmitid este mensaje a vuestros hermanos, mostrad a vuestros hermanos, estas Mis Palabras y aquellas que no puedan mostrarse guardarlas como secreto.

Meditad, Meditad, Meditad Mis Palabras.

Me dice Jesús:

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Hermanos míos: Benditos y amados hermanos míos; os hablo de amor, os hablo de paz, os hablo de abundante misericordia, os muestro Mi Corazón traspasado, os muestro Mis Sacratísimas Llagas, os muestro los latigazos de Mi espalda, os muestro las llagas de Mi hombro os muestro a todos vosotros Mi Corazón rebosante de amor; os vengo a dar cada día una nueva oportunidad, cada Presencia una nueva oportunidad, cada mensaje una nueva oportunidad, os vengo a dar todo Mi Amor, os doy todo Mi Amor y toda Mi Paz en abundancia.
No os angustiéis, no titubeéis, no dudéis, os amo profundamente derramo en vosotros todo Mi Amor, todo el fuego abrazador de Mi Amor, para sanaros, para liberaros, para sacaros del temor y de las dudas, vengo a señalaros Mi camino, el camino de la paz, de la luz, de la justicia; el camino de la Misericordia. Cada uno de vosotros debe ser Misericordia con cada hermano debe ser caridad, con cada hermano debe ser mensajero del amor, con cada hermano; os muestro Mi Corazón Sacratísimo traspasado, herido, abierto por amor a la humanidad a todos los hombres.
Son tiempos dolorosos, tiempos de confusión y tiempos en que más fuertes debéis estar y aferrados a Mi Sacratísimo Corazón; os doy paz, señales de Mi Paz, os doy claras señales de Mi Presencia con vosotros, en cada manifestación de Mi Amor, en cada Presencia Mía, en cada tabernáculo del mundo, derramo hacia los hombres Mi Amor, en cada Eucaristía, derramo Mi Amor.
Os Amo, os Amo, os Amo, no dudéis nunca de Mi Amor. Os Amo, os Amo, os Amo. Recibid Mi Cuerpo, recibid Mi Preciosísima Sangre.

Leed: Salmo 8

Meditad, Meditad, Meditad Mis Palabras.
Os bendigo en el Nombre del Padre y del Hijos y del Espíritu Santo.
Amén.

Mensaje, 26 de Febrero 2009

Hora: 18.15
Le dice la Santísima Virgen a Vicente:

“Hijos míos. Benditos y amados hijos míos. Trabajad cada día para ser más humildes, trabajad y esforzaos para conseguir la virtud de la humildad, para que cada uno de vosotros comprenda el significado de la palabra humildad. Mirad a vuestros hermanos y mirad en ellos porque allí también está Jesús, porque en cada hermano está Jesús, aunque veáis, aunque sintáis palabras dolorosa a vuestros corazones, recordad que en cada uno de vosotros está Jesús y está esta Madre. A veces, muchas veces no comprendéis los caminos, pero Dios siempre os dará la respuesta necesaria a su debido tiempo. Vosotros mirad a vuestros hermanos y mirad allí que está el Corazón de Jesús, porque Jesús viene a morar en vuestros corazones, porque esta Madre viene a morar en vuestros corazones. Debéis entender y comprender mis palabras y crecer cada día en todas las virtudes: en la obediencia, en la humildad, en la caridad, en la entrega, en la profunda entrega hacia los brazos de esta Madre. Os cuesta tantas veces avanzar por este camino, os cuesta muchas lágrimas avanzar por este camino y esta Madre os ve y ve a vuestros corazones y ve a todos los hijos por igual y por todos los hijos también como Madre derramo abundantes lágrimas y veo las lágrimas de vuestros corazones y os comprendo como Madre, os entiendo y estoy aquí para guiaros y enseñaros el camino. Vosotros no debéis desconfiar de vuestros hermanos. Vosotros debéis tener el corazón puesto en el corazón de esta Madre, tener el corazón puesto plenamente en mis palabras, para que mis palabras os vayan guiando y modelando, os vayan transformando a cada uno de vosotros. Sabéis hijitos míos que tiempos difíciles os esperan, esperan a esta Nación, esperan al mundo entero y aun sí con tantas de mis advertencias, con tantos de mis mensajes invitando a la oración y a la conversión, aún así los hijos siguen enredándose en redes de muerte y de pecado, en redes de odio y de división, en redes de desamor, en redes que tiende el maligno para haceros desviar del camino y apartaros de mi lado.
img-dios-seopone-orgullososMuchos hijos, muchos hijos en el mundo entero tomaron caminos equivocados y esta Madre advirtió, esta Madre previno a tiempo a los hijos, mas los hijos no escucharon a la Madre y siguieron otros caminos. En el mundo entero hay hijos que han perdido el rumbo, que han equivocado el rumbo. Muchas almas hoy están en la oscuridad seducidas por el enemigo y es esa mi batalla: librar a los hijos de las garras del adversario y os encomiendo a vosotros, pequeñas palomas de mi corazón, pequeños retoños de un gran árbol, os encomiendo a que trabajéis arduamente junto a esta Madre. Sois mis retoños, sois mis pequeñas palomas de mi corazón y quiero que pongáis todo vuestro corazón, plenamente vuestro corazón en esta Sagrada Obra. No busquéis el reconocimiento de los hombres, sino buscad el conocimiento de Dios. No busquéis que los hombres os adulen y os den palabras dulces, sino buscad siempre el estar ocultos, el estar atrás y que sea el nombre de esta Madre el que prevalezca. Entendéis? Comprendéis mis palabras? No desaprovechéis estas horas, estos tiempos, estos momentos, estos segundos que Dios, nuestro Señor os ofrece por su abundante misericordia. Cuantos verdaderamente, cuantos corazones quisieran estar en este momento en este lugar, aquí en esta hora, en este tiempo de la historia y en esta Santa Casa, cuantas. Valorad entonces estos momentos, este tiempo y estas horas que estáis recibiendo por la abundante misericordia del Señor. Hijitos trabajad, hijitos esforzaos. Hijitos, no temáis. Meditad, meditad, meditad mis palabras”

Hora:18.22

Le dice Jesús a Vicente:
“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Sed sencillos, sed simples, sed abejas laboriosas, sed verdaderas ovejas de mi rebaño y nunca temáis porque en la barca estoy con vosotros. Trabajad conmigo y ayudadme a echar las redes, echad vuestras redes, echad junto a mi las redes en el mar del mundo para buscar almas, para buscar los corazones, para buscar a todos mis hermanaos. Echad lar redes y veréis cuan abundante es la pesca, veréis cuan inmensa es la pesca y ningún pescado se perderá. Echad las redes junto a mi Sacratísimo Corazón, echad las redes del amor, echad las redes de la paz, echad las redes de la caridad, echad las redes de la profunda verdad sobre el mundo y aprended junto a mí, aprended junto a mi Sacratísimo Corazón, aprended a ser mansos y humildes, a ser obedientes, a ser pequeños como niños, quién no se hace como niño no puede entrar en el reino de los cielos, quien no es como un niño no puede comprender y entender mis palabras. La división reina en el mundo, el odio, la maldad, la hipocresía, la banalidad reina en tantos corazones. En vosotros debe reinar la humildad, la caridad, la paciencia, la obediencia, la profunda paz, la profunda paz, la eterna paz. Cuantas aguas caudalosas se derraman sobre vuestras cabezas, entorpeciendo vuestros caminos, vuestros pensamientos, vuestras actitudes. No dejéis que las aguas tan turbulentas, tan encrespadas y tumultuosas quiten de vuestro corazón y vuestra mente mis palabras. Recordad cada palabra, el significado de cada letra, de cada coma, de cada punto en cada i. Recordad, meditad y afrontad todas las pruebas con valor, porque esta Obra Santa y bendita necesita corazones valerosos, almas generosas y entregadas, necesito corazones dóciles, firmes y jamás vacilantes, siempre firmes, siempre decididos, siempre entregados. No vengo para reprenderos, no vengo a retaros, vengo a enseñaros porque os amo infinitamente y quiero salvar vuestras almas y conduciros a todos a mi Reino Celestial. A todos mis hermanos quiero conducir a mi Reino Celestial. Os amo profundísimamente, eternamente, por siempre. Tomad vuestra cruz con gozo y alegría, ofreciendo cada dolor, cada perturbación, cada situación complicada, ofreciéndola por la salvación de todas las almas, por el reinado en el mundo entero de la verdad, de la paz, por el reinado en el mundo entero de mi Sacratísimo Corazón. Hoy debéis meditar mis palabras, profundizadlas cada día, en todo momento y tened confianza que mi mano poderosa, que mi mano siempre poderosa estará puesta en su momento justo, a la hora señalada, para encauzar todas las cosas, para encauzar todos los caminos. Sois mis ovejas, nunca lo dudéis, nunca. Meditad, meditad, meditad mis palabras.

Leed :Salmo 93

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”
Hora de finalización: 18.29

Mensaje, 23 de Febrero 2009

_Hora: 18.15
Le dice la Santísima Virgen a Vicente:
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“Hijos míos. Benditos y amados hijos míos. Esta Madre está aquí junto a vosotros para ayudaros en todo momento, para ayudaros en las pruebas y en las dificultades, para levantar vuestro corazón abatido, para levantar vuestro espíritu tantas veces tan abatido por los problemas del mundo. Vengo a ayudaros, socorreros, a levantaros y a que en vuestro corazón brille plenamente la luz de Jesús. Vengo a enseñaros el camino hijitos míos a cada uno de vosotros. A todos mis hijos en el mundo entero señalo una sola meta: Cristo Jesús, mi hijo amadísimo. El es el verdadero camino, el único camino a la vida eterna y vosotros pequeñas ovejas del rebaño de Jesús, debéis comprender mis palabras de Madre y enseñarlas a vuestros hermanos, comunicarlas a vuestros hermanos. Debéis florecer cada día, debéis dejar que esta Madre os conduzca y os modele, debéis plenamente, plenamente abrir el corazón para que la paz de Jesús more en vosotros, para que la paz de Jesús os haga plenamente dóciles. Debéis trabajar plenamente cada día para avanzar y subir un peldaño más de la escalera, trabajar en vuestro interior para sacar la maleza, para sacar las piedras, para sacar las espinas y dejar que florezcan las rosas que esta Madre ha puesto en vuestro corazón. Hoy tantas lágrimas derramo, abundantes lágrimas por los hijos que no quieren escuchar mis palabras, por los hijos que están por caminos tortuosos en el mundo entero y que siguen los caminos fáciles, los caminos amplios que conducen a la muerte eterna. No deben pues quedar archivadas mis palabras, mis mensajes, mis enseñanzas, mis advertencias al mundo. Vengo como Madre a enseñar y vengo como Madre a advertir al mundo, a advertir a mis hijos, a enseñar a los hijos cual es el verdadero camino.
Quiero hijitos míos que meditéis en vuestro corazón mis palabras cada día, a cada momento, en todo momento recordad cada una de mis palabras. Meditad, meditad, meditad mis palabras”.

_Hora: 18.19
Le dice Jesús a Vicente:

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“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Recibid mi Paz, recibid mi Amor nuevamente, recibid la Sabiduría de mi Sacratísimo Corazón sobre vosotros, recibid mi Divina Misericordia que os la vuelco en vosotros y en el mundo entero permanentemente, para salvar a todas las almas, vuelco mi paz en las naciones, en los corazones, pero muchos cierran las puertas, cierran las ventanas, cierran verdaderamente el paso a mi paz, a mi auténtica paz, a mi eterna paz. En mi paz está la verdad, en mi paz está el camino para vuestros corazones. El mundo, el maligno, Satanás trata de todas formas de haceros perder la paz, de haceros perder la serenidad.
Vosotros debéis confiar en mi Paz, debéis confiar en Mi Divina Misericordia y apartar vuestros ojos de las cosas oscuras y solamente mirar la Luz de mi sacratísimo Corazón. El mundo engaña, el mundo seduce, el mundo pervierte. Vosotros entonces debéis conocer profundamente, profundísimamente el Amor de mi Sacratísimo Corazón para que vuestras almas estén firmes, para que vuestro espíritu esté firme, para que vuestro corazón esté firme, que sea si-si, que sea no-no. Siempre así, entonces profundamente iréis creciendo, profundamente iréis avanzando, profundamente iréis conociendo más y más cada una de mis palabras. Buscad en mis palabras todo el amor y toda la paz para vuestras vidas, para vuestros problemas. Os traigo el Agua de la Vida Eterna para calmar vuestra sed, os traigo el Agua de la Vida Eterna para calmar vuestros dolores y vuestras tempestades internas, os traigo la brisa suave de mi Sacratísimo Corazón para calmar vuestra mente tan atormentada, tan atormentada por los problemas cotidianos. Comprendéis mis palabras? Entendéis mis palabras?. Comprendedlas profundamente en estos tiempos, en estas hors, en estos momentos. Os doy verdaderamente un manjar exquisito, un manjar suave a vuestros labios, un manjar para vuestro corazón y para vuestro espíritu, un manjar que saboreéis cada día y en todo momento y ese manjar son mis palabras, son mis palabras de Amor, mis palabras de Verdad, mis palabras de Corrección. Verdaderamente aferraos a mi Sacratísimo Corazón y estaréis en paz, estaréis en la auténtica paz. En mi corazón está el Amor, en mi corazón está la Luz, en mi corazón está la verdad. Sed vosotros también mensajeros de la luz y de la verdad, mensajeros auténticos, soldados verdaderos, soldados firmes y nunca titubeantes. Creed, creed, creed porque sois mis ovejas, porque sois mi pequeño rebaño. Creed, profundamente creed y jamás dudéis de mi Presencia junto a vosotros. Dejad que os transforme, dejad que os modele, dejad que os conduzca a todos vosotros, al mundo entero por el camino de la verdad, por el camino de la sinceridad, por el camino auténtico de la eterna verdad. El mundo no conoce mi verdad, porque hoy el mundo vive en el engaño, en la mentira, en el odio y en el crimen, porque hoy el mundo entero vive apartado de la ley de Dios, mi Padre y Padre de todos vosotros, porque el mundo vive apartado de los Mandamientos y los hombres se engañan mutuamente con palabras aduladoras, con palabras falsas, con palabras equivocadas y muchos corazones se engañan mutuamente, se engañan y se seducen mutuamente para no escuchar mis advertencias, para no recibir mi profundo llamado, para no aceptar cada uno su cruz, cada uno sus dolores, cada uno sus penas. Si he pasado por la Cruz., si he llevado mi Cruz, si he muerto en la Cruz y si he resucitado, es por todos vosotros y por el mundo entero y por todas las
almas por igual. Entended mis palabras, meditadlas, no las dejéis a un lado, hacedlas carne profundamente en vuestro corazón, hacedlas plenamente carne, profundamente, profundísimamente en vuestro interior. Os amo, os amo, os amo, profundamente os amo. Meditad, meditad, meditad mis palabras.
Leed Isaías Capítulo 13
Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”

_Hora de finalización: 18.28

Mensaje, 16 de febrero 2009

_Hora: 18.15
Le dice la Santísima Virgen a Vicente:

“Hijos míos. Benditos y amados hijos míos. Hoy veis todo el mundo convulsionado, veis a todas las naciones de la tierra totalmente convulsionadas, veis a los corazones totalmente compenetrados en la oscuridad y en vosotros hijitos míos debe reinar constantemente la paz, en vuestros corazones debe reinar la serenidad para que así deis testimonio ante vuestros hermanos. Veis hijitos míos cuantos corazones se encaminan por los caminos tortuosos, por los senderos del mal. Veis hijitos míos cuantas almas buscan solamente lo superficial, lo vano, lo efímero y se olvidan, se olvidan totalmente de su fin, de su destino, se olvidan de hacer crecer en sus corazones la verdad y la justicia y se empecinan en una guerra constante, en una guerra encarnizada y cruel, pisoteando, aplastando a los pobres hermanos que vienen avanzando. Vosotros, pequeños hijos míos, debéis acudir entonces, en todo momento a los brazos de esta Madre y no debéis temer porque la Madre os cubre y os protege con su manto celestial, porque la Madre permanece junto a vosotros día y noche, amparándoos y protegiéndoos. Así, hijitos míos, vosotros debéis anunciar al mundo la Presencia de María junto a los hijos. Debéis comunicar, pues a todos los corazones el mensaje que María os trae y las enseñanzas que os brindo a través de mi Corazón Inmaculado, enseñanzas que son para vosotros y son para todos los hijos del mundo. Hay mucha oscuridad, mucha maldad, mucho pecado, entonces ofreceos diariamente al Señor, ofreceos al Señor para que aplaque su ira, para que aplaque el Señor su ira sobre este mundo y ofreced vosotros, vuestras penitencias, vuestros trabajos, vuestros dolores, vuestras pequeñas o grandes cruces para la salvación de las almas. Así también, así también hijitos míos, podráis llenar vuestras canastas con bellas flores, que son las flores y que son las almas que habéis redimido con vuestros sufrimientos. Hoy quizás os cuesta entender y meditar, pero pronto sabréis a lo que me refiero.
Meditad, meditad, meditad mis palabras”

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_Hora: 18.19
Le dice Jesús a Vicente:

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“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Mis pequeñas ovejas, las ovejas de mi rebaño, las ovejas que estáis en mi redil y que escucháis la voz del buen pastor. Estoy a vuestro lado, estoy sosteniendo vuestros corazones para la lucha, estoy dándoos fuerzas abundantes para que avancéis y nunca retrocedáis, para que solamente viváis y miréis este presente y dejéis atrás todo lo pasado. Vengo a daros fuerza, vengo a daros valor, vengo a infundir en vosotros el fuego del Espíritu santo, los dones del Espíritu Santo para vuestras almas, os doy fuerzas para luchar, os doy amor para que el amor sea verdaderamente el que os transforme y os modele. Os doy paz, para que mi paz os modele completamente, para que mi paz os sane, para que mi paz os reconforte, para que mi paz os serene profundamente. Vengo a vosotros trayéndos mi verdad para consolaros y para poner el bálsamo en vuestras heridas, para secar vuestras lágrimas, para fortalecer vuestro espíritu abatido. No temáis, no temáis, no temáis y creed profundamente en mi Presencia, creed en mis palabras, creed en mi mensaje de amor y de esperanza. El mundo necesita ver la luz de mi Divina Misericordia, los hombres tienen que ver la luz de mi Sagrado Corazón, pero son tantos los que se niegan a esta oportunidad que les da mi Sacratísimo Corazón. Vosotros no temáis, vosotros permaneced fieles, fuertes, porque estáis conmigo en la barca, porque estoy con vosotros en todo momento, sosteniéndoos, fortaleciéndoos y dándoos mi profundísima paz. Tened fe, confiad plenamente en mí y dejad lo efímero y lo pasajero y dedicad vuestras vidas a mi Santísima Obra, vuestros días completos a mi Santísima Obra. Meditad, meditad, meditad mis palabras.
Leed Salmo 97
Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”

_Hora de finalización: 18.23

Mensaje, 12 de febrero 2009

Hora: 18.15
Le dice la Santísima Virgen a Vicente:

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“Hijos míos. Benditos y amados hijos míos. Vengo como Madre a comunicaros a cada uno de vosotros las palabras del Señor. Vengo a traeros el mensaje del Señor para vuestros corazones. Vengo a secar las lágrimas de vuestros ojos y vendar las heridas de vuestro corazón. Vengo a ayudaros en todo momento, en toda situación a que carguéis vuestra cruz. Vengo a sostener vuestros brazos agotados, vuestros pies cansados, vuestro corazón tan dolorido. Aquí me tenéis, aquí tenéis a la Madre que está con vosotros, que está ayudándoos para que avancéis y nunca retrocedáis, para que avancéis y miréis en el camino la luz de Jesús. Vengo hablándoos hijitos míos de conversión, pidiendo conversión de los corazones, solo así, con una conversión profunda y sincera comprenderéis todas mis palabras y veréis con más claridad mis caminos.
Hijitos, hijitos míos, buscad en la Madre el consuelo, buscad en esta Madre el refugio a vuestras penas y dolores. El mundo no os brinda nada más que desesperación, desaciertos y desconsuelos. En la Madre encontráis verdaderamente el único consuelo a vuestros dolores. Hijitos, hijitos míos, mis palabras primero son para vosotros, luego para el mundo, entonces meditadlas profundamente y hacedlas carne en vuestro corazón, que echen raíz en vuestro corazón y ante toda tribulación, ante toda nube oscura, permanezca encendida la llama de la fe y de la esperanza. Trabajad porque así lo desea Dios Nuestro Señor, trabajad todos juntos por un mismo bien que es esta Obra Santísima en esta Tierra Santa y Bendita, la Obra de María de la Santa Fe. Meditad, meditad, meditad mis palabras.”

Hora: 18.18
Me dice Jesús a Vicente:

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“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Vosotros estáis dentro de mi Sacratísimo Corazón. Vosotros sois mis hermanos y mis hijos predilectos. Vosotros fuisteis llamados por vuestros nombres, convocados por vuestros nombres. Mi Corazón Sacratísimo os buscó, os llamó y recorrió el mundo entero en busca de vuestras almas. Vengo a vosotros con mi Corazón Sacratísimo lleno de paz, lleno de amor para vuestros corazones. Vengo a daros mis enseñanzas y enseñaros que el camino es el camino del amor, que el camino es el camino de la paz, que el camino es el camino de la verdad. Aunque veáis todo el mundo tambalear, aunque veáis a todos los gobiernos tambalear en el mundo entero, vosotros debéis permanecer fieles a mis palabras, fieles a mi amor, fieles a mi verdad y aunque tantas veces caigáis al suelo, muchas veces cada día, volved a levantaros porque estoy con mis brazos abiertos para consolaros y para reconfortaros. No temáis, no temáis, no temáis. Dios Mi Padre y Padre de todos vosotros es un Padre de abundante misericordia y también de abundante justicia. Trabajad sin cansaros, trabajad, trabajad, trabajad y poned vuestro corazón en la luz, en la luz de mi Sacratísimo Corazón. Os amo profundamente, eternamente por siempre. Os hablo eternamente de mi amor y de mi paz. Os hablo eternamente de mi verdad, la verdad os hace libres, la verdad os hace vivir en el gozo y en la paz, la verdad os hace sentir mi Presencia junto a cada uno de vosotros, os hablo profundísimamente, eternamente, misericordiosamente, de todo el amor que hay en mi Sacratísimo Corazón. Vosotros debéis caminar y avanzar tomados de la mano junto a mí en la barca, porque estoy con vosotros en la barca, porque estoy con vosotros ayudándoos, sosteniéndoos, reconfortando vuestros espíritus abatidos. No temáis y no dudéis jamás de mi Presencia con vosotros. Si el mundo, si hoy el mundo propone cambios espectaculares, signos espectaculares, debéis confiar en el signo profundísimo de mi Sacratísimo Corazón, que es el signo del Amor, que es el signo de la Paz. Os conduzco porque sois mis ovejas, os conduzco porque sois mis hijos predilectos, mis hijos predilectos que estáis todos en mi Sacratísimo Corazón. Muchos aún dudan, cuestionan y ponen muchas piedras en el camino y así de la misma forma que esas almas han puesto piedras a mí paso, de la misma forma mi mano poderosa y misericordiosa correrá esas piedras y a esos corazones de mi camino para conduciros a todos en la luz y en la verdad. Mirad mi Sacratísimo Corazón que sangra profundamente y abundantemente por cada uno de vosotros. No temáis, no temáis, no temáis. Venid a mí si estáis angustiados, venid a mí si estáis tan angustiados, venid a mí si humanamente no podéis resolver vuestros problemas. Venid a mí porque encontraréis respuestas, auténticas y definitivas respuestas a vuestros interrogantes. Meditad, meditad, meditad mis palabras.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”

Leed Salmo 65

Hora de finalización: 18.25

Mensaje, 9 de Febrero, 2009

Hora: 18.21
Le dice Jesús a Vicente:

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“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Escuchad las palabras de mi Santísima Madre y Madre de todos vosotros. Escuchad y meditad cada una de mis palabras, os hablo de amor, de mi presencia, de mi divina misericordia. Buscad mi corazón, buscad verdaderamente mis caminos, porque en mis caminos hay paz, en mis caminos hay amor, en mis caminos hay verdad. Hay tantas almas y corazones errados que andan dispersos en el mundo buscando solamente el bien material, los placeres pasajeros, los placeres efímeros que conducen a la muerte eterna. Os vengo a hablar de mi profundísimo amor hacia vosotros, de mi eterno amor. Os vengo a traer en cada uno de mis mensajes y de mis presencias todo mi amor y aun así mucho no lo comprendéis, aun así muchos aun todavía no os entregáis a mí totalmente y como lo desea mi sacratísimo corazón. Mis palabras son verdad, son enseñanzas. Estoy aquí verdaderamente presente con mis sacratísimas llagas que sangran por los pecados del mundo, que sangran abundantemente, que sangran y cubren a cada uno de vosotros. Estoy aquí con los brazos abiertos, para abrazaros, para cobijaros, para daros el consuelo. No titubeéis, no dudéis y esperad y confiad siempre en mis palabras y que todo se dará en su justo tiempo y en su justa medida. Mis caminos no son los caminos vuestros, mis caminos no son los caminos en que a veces vosotros transitáis. Mis caminos son verdaderos caminos de paz, mis caminos son verdaderos caminos de verdad, mis caminos son verdaderos caminos que conducen a la vida eterna.
Os hablo permanentemente de mi amor, porque os quiero reconfortar con mi amor, porque os vengo a sanar con mi amor, porque os vengo a fortalecer con mi amor. Amor eterno, amor infinito, amor que no tiene límites, amor que sana, amor que hace reverdecer hasta las plantas más secas, hasta la tierra más reseca, hasta el río más seco. Amor eterno, amor inconmensurable que no tiene límites. Os amo profundamente. Creedlo así. Meditad, meditad, meditad mis palabras.
Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

Leed Salmo 75

Mensaje, jueves 5 febrero 2009

Hora 18.14
Le dice la Santísima Virgen a Vicente:

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“Hijos míos. Benditos y amados hijos míos. La estrella de mi pecho os ilumina, la estrella que está en mi corazón os ilumina y os guía en este camino. Debéis confiar en la madre profundamente, en mi presencia, en mis palabras y en que en el momento justo
Dios os dará la respuesta.
Vosotros hijitos míos escucháis a la Madre, comprendéis el mensaje de la Madre. Hay otros hijos que no escuchan a la Madre y que no comprenden mis mensajes. Muchos hijos que en el mundo entero, habiendo escuchado mis palabras se apartaron de mi lado. Llamo hoy nuevamente a todos los hijos a una conversión definitiva. Llamo a todos los corazones a encontrarse definitivamente con Jesús, a buscar a Jesús, a buscarlo en la sagrada eucaristía. Llamo a todos los hijos a buscar la luz y la verdad y a apartarse de toda guerra y división. Hijitos, cada una de mis palabras debe ser meditada y comprendida profundamente en vuestro corazón. Vosotros sois mi grupo. Vosotros sois mis hijos predilectos de mi corazón inmaculado. Vosotros estáis entro de mi corazón de madre y escucho vuestros corazones y recibo vuestras peticiones que luego las presento a Jesús y Jesús al Padre. Comprended mi mensaje hoy y meditad profundamente. Meditad, meditad, meditad mis palabras.”

Hora : 18.17
Le dice Jesús a Vicente:

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“Hermanos míos. Benditos y amados hermanos míos. Os hablo de amor y de verdad. Os hablo de paz y de sinceridad. Os hablo de verdad y al mundo entero hablo de mi verdad. A todos los corazones hablo de mi verdad, para que la humanidad comprenda definitivamente que el camino de la libertad está en la verdad, que el camino de la vida eterna está en mi sacratísimo corazón. Cuanta piedras, cuantas barreras, cuantos obstáculos pone el hombre a mi paz.
Quiero llegar a todas las almas porque mi divina misericordia se derrama en todas las almas. El hombre no podrá destruir ni dispersar porque mi sacratísimo corazón os ilumina, os fortalece, os enriquece. Hoy quizás no comprendáis mis palabras pero prontamente sabréis a que me refiero. Y vosotros que sois testigos de mis palabras, que sois testigos de mi presencia, comunicad al mundo y a vuestros hermanos que mi amor es inextinguible, que mi amor es eterno, que mi amor es para todos. Comunicadlo. Anunciadlo a todos vuestros hermanos. Comunicadlo sin temor a todos los hombres por igual. Os amo profundamente, os amo eternamente, os amo para siempre. Meditad, meditad, meditad mis palabras.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

Leed Salmo 60.

Hora de finalización: 18.20

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